La moda del “me gusta”: un reto para la protección de datos en la red

¿Qué se esconde detrás de cada like en el vasto universo de Internet? Este clic que en principio era característico de las redes sociales como por ejemplo de Facebook, Twitter e Instragram se ha convertido en un poderoso instrumento ya no solamente para las propias redes sociales.

El clic en “me gusta” se está convirtiendo en una poderosa herramienta para las empresas por las grandes posibilidades que ofrece a la hora de recopilar, almacenar y clasificar una gran cantidad de datos referida a los gustos de los internautas. Este ingente de datos es utilizado cada vez más por las empresas, y otros organismos tanto públicos como privados para posicionarse mejor en el mercado, al conseguir acortar los procesos de búsqueda para fijar un público objetivo, pero no solamente eso.

La que podríamos llamar casi como la industria del “me gusta” ha llegado como ya recogimos en esta noticia hace unos pocos días al motor de búsqueda por excelencia: Google. Para recapitular: el buscador introducirá muy pronto la opción de escribir comentarios sobre las búsquedas realizadas, así como en valorar los comentarios de otros usuarios. No obstante, ¿Qué tipo de controversia puede despertar esta nueva opción ofertada por el gigante de Google en referencia al nuevo reglamento europeo de protección de datos?

El uso de plugins sociales: cuestiones legales a resolver

Cada vez que un usuario navega por la red está dando información a los proveedores de las páginas que visita. De este modo, el internauta va generando una especie de huella digital a través de sus datos almacenados, lo que son realmente las llamadas “cookies”. Así, estos datos pueden ser usados, eso sí, con el consentimiento del usuario para otros fines de análisis de gustos y preferencias. Ahora bien, ¿Por qué es crítica realmente la legislación a este respecto?

Tal y como se apunta en este artículo de iconos sobre redes sociales y privacidad: “en el caso de la red social de Facebook, si has iniciado sesión en una red social como Facebook (o tienes cuenta en la plataforma), se puede averiguar qué páginas has visitado actualmente después de abrir una página mediante el botón “Me gusta”. Por lo tanto, este botón pone en peligro la protección de datos en la medida en que la información personal puede ser evaluada sin el paso intermedio de la aprobación oficial por parte del usuario”.

¿Por qué gustan tanto los likes?

Hay quién se empeña en echarle la culpa a las redes sociales de generar una sociedad o sociedades digitales repartidas por el mundo cada vez más narcisistas. Sin embargo, esto sería confundir el medio con el fin y no se trata de esto. Según este artículo, no existe aún una evidencia clara a nivel científico, que vincule que el uso de las redes sociales cause narcisismo sino que más bien las redes sociales potencial los usos narcisistas de aquellos que aparentan serlo. De hecho, y tal y como se recoge en el link anterior, “los psicólogos ya han catalogado la tendencia de autografiarse profusamente (para postearlas al instante) como el “síndrome de los selfies”.

Si se vuelve al título del artículo, entonces se podría esperar a responder entre muchos interrogantes abiertos a uno del tipo: ¿qué legislación será necesaria ante una sociedad en la que cada vez más el producto es uno mismo, a través de postear de manera gratuita nuestro rostro, aficiones, gustos, trabajo, familia, entre otros?

Puede que el resultado de una “sociedad de likes” sea algo así como un fenómeno paradójico, al menos a golpe de vista. Mientras las leyes tienden a velar por la protección de nuestros datos, el ser humano de manera general parece estar más movido por la búsqueda de despertar el placer que otorga un like, aunque para ello tenga que venderse al llamado de manera figurada “mejor postor”.